A alinearse todos a nivel financiero

Entrevista a Humberto Javier Potes Gonzalez, director general del Consorcio Mexicano de Hospitales (CMH)

La participación de Humberto Javier Potes González en el 2º. Congreso Anual Dispositivos Médicos 2016, organizado por eyeforpharma, corresponde al desarrollo de la medicina privada en México y su evaluación de lo que pasa con los hospitales del entorno.

“Debemos pensar en nuevas formas de alianza con los diferentes sectores, hay que pensar en nuevos esquemas para relacionarnos y enfrentar los problemas de salud. No podemos seguir con el esquema actual que limita mucho el acceso a la atención y a la tecnología a la mayor parte de la población. Tenemos que tener la visión de hacer un cambio en lo que hacemos”: HJPG.

“Se han hecho adecuaciones en el modelo para hacer sinergias entre pacientes, hospitales, médicos, industria y demás para que esto funcione de manera adecuada. Pensamos en que el principal problema que tenemos es que, si no bajamos los costos y cambiamos el modelo de servicio, en definitiva, nadie podrá comprarlos”: HJPG.

“Mi participación en el congreso de Dispositivos Médicos LatAm de eyeforpharma tiene que ver con los puntos de vista del Consorcio Mexicano de Hospitales (CMH) como fuerza mexicana de hospitales en cuanto a la generación de valor que tiene que dar la industria de salud al mercado, a los pacientes, claro, todo enfocado al tema de tecnología, donde tenemos una disyuntiva muy importante. Hemos mejorado, pero ha ido de la mano con un incremento en el costo de la salud. Se dice que la salud es de las pocas cosas que cuando arreglas una cosa desarreglas otra”, refiere en entrevista exclusiva Humberto Javier Potes González, director general del CMH.

Desde su perspectiva, las mejoras en tecnología han generado una mayor esperanza de vida y/o una mejor calidad de vida, y están relacionadas en contraparte con un incremento en el costo de la salud, “al grado que afirmamos que el principal problema que existe hoy en día en la salud en México en particular, tiene que ver más con cuestiones financieras que con cuestiones médicas”.

El problema, añade, no es que no se pueda diagnosticar una enfermedad o no se tenga la tecnología para poder controlarla, no; la dificultad está en que la mayor parte de la población no tiene los recursos, o el sistema de salud del país, para ser atendidos con ese tipo de tecnología.

Un mercado poco atractivo

En consecuencia, dice, poca gente la puede adquirir, “y como eso es de por vida, se hace una cadena donde los fabricantes y/o la gente que se dedica a innovación, encuentra en México un mercado poco atractivo, porque no hay los suficientes volúmenes o el suficiente nivel económico para adquirir esa tecnología”.

Se revisaron los mercados para crear una especie de cooperativa o esquemas de financiamiento en temas de salud que van enfocados a que más gente tenga que ver con la tecnología y, así, se pueda tener una relación de oferta y demanda y bajar los costos. “Es decir, entre más gente pueda pagar un tipo de servicio, éste tendrá que tener un costo a la baja; y, por el contrario, entre menos gente lo pueda pagar, el costo seguirá alto. Y es ahí donde nosotros entramos, en la parte financiera”.

Y eso es lo que transmitirá Potes en su ponencia en el congresoeyeforpharma: cómo hay que alinearse. Los prestadores de servicios, “que somos los hospitales hacia el paciente, con los fabricantes y vendedores de tecnología tenemos que alinearnos a nivel financiero bajo el mismo esquema para llegar a hacer accesible esta tecnología a la población”.

Una gran diferencia con las aseguradoras

El entrevistado asegura que este esquema es el mismo que utilizan las aseguradoras, pero con una gran diferencia: “Las aseguradoras tienen un modelo con un problema muy grande: los seguros de gastos médicos están diseñados para los hospitales, no para los pacientes. La premisa es: ‘Dime cuánto puedes pagar y te diré en qué hospitales te pueden atender’”.

Y es que poca gente, dice, puede pagar un seguro de gastos médicos mayores. Las estadísticas de México indican la población que cuenta con ese tipo de seguros se ubica en 7%. “Hay que abordar este tema de oferta y demanda: ¿por qué sólo 7% de la población? Porque los seguros de gastos médicos están diseñados para grandes hospitales, hospitales de alta tecnología y de alta hotelería, te resalto la palabra hotelería. Y entonces, cuando uno va a ese nicho del mercado, el hospital dice: ‘Mis servicios valen esto y quiero un seguro para que me puedan pagar mis servicios en estas tarifas’, con lo cual en automático se define un mercado al cual van dirigidos”.

Enfocados en el 30% restante del mercado

¿Qué propone el CMH? Parte del hecho de que el 7% de la población tiene seguro de gastos médicos y que alrededor de 63%% de la población tiene algún esquema de seguridad social, ¿qué pasa con el 30% restante del mercado? Es una tercera parte del mercado que no tiene seguro de gastos médicos, pero sí tiene posibilidades de pagar un servicio de salud, pero no de alto costo y no quiere entrarle a la seguridad social.

Ese porcentaje de la población prefiere la medicina privada, pero con la forma de pago menos recomendable, que son lo que se llama gastos de bolsillo, gastos de urgencia. “Cuando uno tiene una emergencia y tiene que operarse, o a un hijo, un padre, una esposa, y la cuenta es de 40 o 50 mil pesos, ése es el peor gasto que nos puede ocurrir”.

Y abunda: “¿De qué se trata nuestro esquema? De organizar productos diferentes, cosa que en México no hay. En nuestro caso tenemos una alianza con Seguros Banorte y con Seguros Axxa, diseñamos un seguro para nuestros 38 hospitales, que sólo cuesta 5,000 pesos al año, que ya es un tema mucho más accesible para mucha gente”.

Un seguro de 5,000 pesos al año

Potes resalta: este seguro tiene dos características: lo que se puede cubrir en un momento dado de una enfermedad son 150 mil pesos, “porque hemos detectado que, en nuestro sistema de hospitales con gastos médicos, 95% de lo que hacemos para los pacientes en nuestros hospitales no pasa de 150 mil pesos. Entonces, ¿para qué comprar un seguro para el 100%, que se le va al usuario como a 30 mil pesos al año, si con 5,000 se cubre el 95%?”

El entrevistado asegura: “Empezamos a buscar un seguro más enfocado a lo que la población necesita, no a lo que los hospitales quieren. Una red de médicos de hospitales que estamos comprometidos con cuidar el costo del seguro. Es decir, si yo me excedo en mis gastos, si no cuido mis costos como propietario de salud, le pego en directo a la prima del seguro y al mercado”.

Y aclara: “Somos todo un sistema en este proceso y que el área de la salud, los médicos, los hospitales, la industria farmacéutica, la de tecnología, tenemos que estar alineados con el paciente. No podemos decir ‘yo soy hospital y la compañía de seguros es aparte y los medicamentos también’. Todos somos uno y si a uno le va mal, a todos les va mal. Entonces el hospital es perjudicado si el paciente no cuida su economía, nos pega a todos a final de cuentas”.

Un modelo diferente, inclusivo

La idea del CMH es hacer un modelo diferente, inclusivo. “Esto que tengo aquí es una especie de seguro, sí, en efecto, pero entra otro mercado; entra una alianza con los prestadores del servicio. El seguro dice: ‘Tú te haces responsable conmigo, es decir, tú me cuidarás los costos’, lo hacemos juntos, ya no es el hospital o las compañías, cada quien, por su lado, es todos juntos en beneficio del paciente”.

Reitera que este modelo no se parece al Seguro Popular (SP), “el cual quizá fue más preciso, porque nosotros no atendemos por enfermedad. Lo ideal sería que los recursos públicos del SP fluyeran a sector privado, eso sería lo ideal. Eso lo puede hacer los gobiernos estatales, los cuales tiene la facultad para decir que quiere contratar servicios particulares porque son más eficientes y por lo regular otorgan servicios de mayor calidad. Sería lo ideal que con el SP uno pudiera comprar un seguro. Por ahora no está en el sistema integrado ni diseñado así, porque lo que hicimos fue decir: ‘yo te cubro todo hasta 150 mil pesos’”.

Los problemas graves, a decir del entrevistado, “como es oncología, cardiología, neurología no se los puedo cubrir con 5,000 pesos, entonces vamos a ese 95% con el que se cubre la mayor parte”.

La limitante es financiera, no médica

Explica que, si uno tiene un problema cardíaco y se puede arreglar con 150 mil pesos, así se lleva a cabo; es decir, no lo excluye: la limitante es financiera, no médica, esa es la característica. “Tenemos un modelo de prevención, porque a la larga estamos seguros de que el negocio tiene que ser la salud, no la enfermedad. El negocio tiene que ser: las tecnologías, los prestadores del servicio y la parte financiera debemos pensar y saber cómo ganamos cuando el paciente no se enferma”.

Potes resalta que este modelo no incluye medicamentos, “porque el seguro como tal es hospitalario, no cubre enfermedades crónicas, pero sí se cuenta con un modelo en el cual, por estar dentro del sistema, el paciente tenga ciertos ahorros en la parte de medicamentos. No los proporcionamos, con 5,000 no hay derecho a los medicamentos, pero sí a servicios preferenciales de medicamentos, consultas, diagnósticos, etcétera”.

El director del CMH advierte: “Hemos construido, partiendo prácticamente de cero, un microsistema de salud, que el sector público no lo tiene. Es decir, a falta de, hemos construido, desde la parte privada, un microsistema de salud, lo cual no es del todo eficiente porque nos faltan los recursos del sector público. Si los tuviéramos haríamos maravillas”.

Evangelización empresarial

Después del diagnóstico que salió del estudio efectuado, relata, “hicimos un plan para lo que llamamos una evangelización empresarial de los hospitales, que eran estos hospitales que no tenían estructura formal, pero pretendían funcionar como empresa. Es un proyecto que duró un par de años con recursos muy limitados, pero logramos sembrar la semilla de inquietud entre muchos hospitales de hacer cambios”.

En este proceso, asegura, se abrió la parte de creación estratégica pero el temario no era muy favorable, es decir, eran hospitales ya con 30 años, sin una administración profesional, con alta competencia de otros hospitales que iban creciendo, en fin, ese era el temario muestra.

Llegó un momento, recuerda, en que los hospitales preguntaron qué podían hacer al respecto y empezaron a cuestionar. “Coincidió con la suspensión del proyecto por parte de la SE, nos limitaron los fondos y cancelamos asesorías y varios hospitales nos pidieron que hiciéramos un proyecto para que esos hospitales se mantuvieran competitivos y es el momento en que se instala la idea de abrir un consorcio, hace 10 años, e invitamos a varios hospitales a ver el proyecto, para saber cómo hacíamos sinergia, con intercambios de información; decorar la casa, la habitación y ahí inicia el proceso como tal. Empezamos con nueve hospitales y, a la fecha, contamos con 38 hospitales en este lapso. Para finales de 2016 tendremos alrededor de 45 hospitales”.

Una historia de éxito

El entrevistado resalta: “Creo que ha sido un modelo bastante exitoso e innovador porque somos una asociación que desarrolla a los hospitales, hacemos negocios para los hospitales, somos como el brazo derecho de la operación. Nos dedicamos a eficientar, a hacer sinergia, a desarrollar nuevos productos. Entonces somos la mera innovación dentro de los hospitales”.

Externa que el consorcio tiene la tarea de pensar en todo momento cómo fortalecerse, cómo ser mejores, siempre con un enfoque integral, no sólo de eficiencia hospitalaria. “Creo que lo hacemos bastante bien, hemos recorrido el país a la búsqueda de hospitales, tenemos algunos en evaluación, analizamos quiénes entran y quiénes no, según su ubicación, características, servicios, que vayan con lo que pensamos y tenemos. Esto ha cambiado en cuanto a la forma en que tenemos nuevos hospitales”.

Detalla que el CMH ha logrado ahorros muy importantes en la compra de equipos, medicamentos, servicios. “Ha sido exitosa también la parte de capacitación, tenemos más de 80, 90 cursos al año en línea para los hospitales, para diferentes puestos, y el costo está incluido dentro del total de los hospitales; no hay gastos de traslado ni nada de eso”.

Un libro que vale oro

También, asegura, ha sido exitoso el intercambio de información. “En un comienzo publicamos indicadores de operación hospitalaria en México, lo cual ha sido muy valioso para los hospitales. Es un libro que vale oro porque cada uno se puede comparar con otros acerca de cómo están en realidad dentro de la industria por tamaño, región, propiedad del hospital, etcétera. Y bueno, así de exitosos hemos sido en la proyección que le hemos dado a este proyecto, en este caso a crear nuevas formas de atender a los pacientes”.

Lo que viene es consolidar la parte del expediente clínico electrónico. Se pretende que al ir con los médicos de esta red, en sus hospitales, con sus prestadores, toda la información se quede en aplicación ya integrada al sistema. Todo está dentro de un paquete de información que incluye médico en la red, el contacto, la información, pero el paciente debe dar acceso como paciente y cargar con su información en la nube.

“Esto es lo que trabajamos a futuro, cómo crear un sistema de información que dé un valor agregado al paciente, el ver cómo, cuál es el mejor lugar para atenderte, los costos, información clínica, donde el tema de la prevención es fundamental”, concluye Potes.

¿Cómo surge el CMH?

Sobre cómo surge el consorcio, rememora: “Yo soy de Monterrey; esto nace de un proyecto hace más o menos 12 años, después de un análisis que me fue encargado de cómo estaban los hospitales privados en el México. De entrada, se hizo una radiografía para saber cómo estaba el sector”.

Cuando se habla de hospitales, opina, por lo regular la imagen que viene a la mente es, en el caso de México, hospitales como el ABC, Médica Sur, El Español, Grupo Ángeles, Star Médica, etcétera. “Si nos enfocamos a esos hospitales, hablamos a nivel país de no más de 50 hospitales. Pero la realidad es que en México hay 3,000 hospitales privados”.

Estos 50 tan conocidos, define Potes, cuentan con una imagen comercial que no representan en realidad la estructura hospitalaria del país. Las secretarías de Economía y Salud, en su momento contrataron parte del estudio para que hiciéramos un diagnóstico de qué pasaba con los hospitales privados de México y se excluyeron a estos 50, porque ahí no estaba el problema. El resultado de lo que hicimos es que había tres tipos de hospitales:

  1. Los hospitales de las ONG’S, algunos del Club de Leones, algunas fundaciones, hospitales como la Fundación Santos del Tec de Monterrey, que eran más bien de una estructura, sin ninguna intención de lucro ni nada.
  2. Estaban los hospitales religiosos, cuyo modelo era el de Dios proveerá, prácticamente. ¿Cómo funciona este tipo de hospital? Pues como Dios les dio a entender; no hay mucha ciencia ni conocimiento y no hay muchos controles, todo es buena voluntad.
  3. 90% era de médicos, o grupo de médicos, en su materia. Hospital es que habían crecido porque un médico había decidido hacer un hospital. Para ello habían comprado una casa, han hecho la cocina el quirófano, después habían comprado la casa de al lado y habían empezado por ahí a hacerle adecuaciones y demás. Habían crecido durante algún tiempo, y ahí el negocio era más bien el médico, no el hospital.

Se concluyó que ahí estaba gran parte del problema. Estos hospitales no tenían una estructura bien definida, no había un consenso de calidad y que, por tanto, no estaban bien estructurados.

 

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