“Dispositivo médico puede replicar la historia de éxito automotriz”

Entrevista a Fernando Oliveros, director general de Medtronic en México

El impacto de los avances tecnológicos en dispositivos médicos no está claramente cuantificado ni es bien reconocido, pero seguramente su aportación a la economía mexicana es más grande de lo que se alcanza a percibir.

Así lo considera el director general de Medtronic en México, Fernando Oliveros, quien asegura que el sector de dispositivos médicos tiene todo el potencial para escribir una historia de éxito similar a la alcanzada con el sector automotriz.

 “El sueño es que lleguemos a ocupar un lugar como jugador mundial. Hay oportunidad importante si el Gobierno nos lo permite, de desarrollar y colaborar para replicar la historia de éxito de la industria automotriz. El potencial existe. Sí es posible.”

Y menciona unos datos para respaldarse: actualmente México es el principal exportador de dispositivos médicos de América Latina y el noveno productor a nivel mundial. “Podemos pasar a ser el número 2 o 3 a nivel mundial; tenemos el mercado más grande arriba de nosotros,” subraya.

Por lo pronto, la Secretaría de Economía ya ubicó al sector de dispositivos médicos dentro de las industrias estratégicas hacia el futuro.

Actualmente el mercado de dispositivos médicos de México ya está valuado en unos 12 mil millones de dólares, precisa Oliveros, capitán de una de las empresas de medical devices con mayor dinamismo y con la mayor generación de empleados en México.

Simplemente Medtronic crece a ritmo de doble digito desde hace cinco años y vislumbra mantener ese paso hacia delante.

Para Oliveros, el reto del sector es desarrollar más competencias a fin de ir más allá de su posición actual como maquiladoras, y en vez de ello progresar hacia una industria más integrada con mayores niveles de innovación y valor agregado, incorporando la transformación de producto intermedio y terminado.

“Vemos oportunidad grande en integración de proveedores nacionales en la cadena productiva, desde centros de producción y desarrollo, materiales y producción avanzada, y atraer plantas productivas -hoy concentradas en la frontera- hacia el centro del país.

La mayoría de plantas de dispositivos médicos en México se ubican actualmente en los estados de Chihuahua, Baja California Norte, Sonora y Nuevo León.

Desarrollo del mercado interno, vital

Otro desafío que Oliveros ve como fundamental es el desarrollo del mercado interno que podrá crecer si se logra un mayor acceso de las innovaciones en dispositivos médicos entre la población mexicana.

El punto es que la mayor parte del impulso de los medical devices proviene de lo que se vende al exterior. De hecho, el desliz de la moneda mexicana en lo que va de este año no es un aspecto que les preocupe, porque los precios de sus productos se vuelven más atractivos hacia el exterior.

Pero para ocupar un lugar más destacado en la economía nacional se requiere de acelerar el desarrollo del mercado interno porque tener una industria fuerte y robusta también implica contar con un mercado interno sano y fuerte.

Sobre ello, dice el directivo, hay conciencia de las autoridades, y ya están trabajando conjuntamente para encontrar esquemas diferenciales que permitan hacer más accesible la tecnología de punta a un costo mucho más razonable para las instituciones de salud que atienden a los 120 millones de habitantes mexicanos.

Se refiere por ejemplo a usar modelos específicos para eficientar la atención de enfermedades como diabetes, obesidad o males cardiovasculares.

“Conocemos las grandes condicionantes económicas, que han limitado el acceso a la tecnología médica en el país, pero trabajando juntos llegaremos más lejos. Queremos cambiar un poco nuestra aproximación al mercado, pues creemos que somos corresponsables del desarrollo del mercado interno”, puntualiza.

En este sentido menciona el caso de Medtronic que opera aquí bajo el esquema de maquila, y el 95% de sus insumos provienen del exterior.

Entre la producción de sus plantas en México están unas válvulas de última generación llamadas Core Valve, una innovación revolucionaria que permite el cambio de válvulas coronarias casi sin cirugía. Estas válvulas las exporta hacia todo el mundo, y si una institución médica mexicana quiere comprarlas tiene que recomprarlas e importarlas desde el exterior, cuando se producen en territorio mexicano.

Para cambiar eso, y que la producción local se dirija directamente hacia el sector salud local se requiere tener aquí un mercado suficientemente atractivo. Y ello es factible dado el tamaño del país.

La idea es trabajar con el gobierno federal para encontrar mecanismos que incentiven dirigir esa producción directamente en forma más ágil y accesible.

Abiertos a asumir riesgo compartido con Gobierno

En ese sentido nos comenta que Medtronic participa cada vez más en esquemas de atención innovadores como es el pago por resultados o de riesgos compartidos. Como compañía están abiertos a ofrecer tecnología de punta a las instituciones médicas asumiendo el riesgo de cobrar una vez que se demuestre el resultado de costo-eficiencia de sus equipos.

“Empezamos a ver licitaciones de varias instituciones de manera conjunta lo cual nos parece bien, siempre y cuando se tomen en cuenta los factores correctos, y uno de los temas que nos preocupa e inquieta es que muchas veces el precio es lo único o más importante que se toma en cuenta”, comenta el directivo.

Confía que esos mecanismos de riesgo compartido vayan siendo comprendidos gradualmente y se genere ese avance benéfico para las instituciones de salud.

Pone el ejemplo de las bombas de insulina o monitores de glucosa continua, donde se puede acordar que la institución pague por aquellos pacientes que alcancen el control metabólico. Así, la eficiencia del gasto que tiene la institución es mucho mayor, porque garantiza que cada peso que invierte va dirigido al proceso del paciente.

Un problema es que la Ley Federal de Adquisiciones no contempla mecanismos muy claros de cómo ejecutar esos esquemas de compra, y para ello la industria también trabaja con las instituciones para encontrar pilotos o espacios de manera que sea posible aterrizar los nuevos mecanismos para alcanzar mucho mejores resultados y costos en la adquisición de servicios y soluciones tecnológicas para el sistema de salud.

“Aún estamos en etapas tempranas, debemos trabajar en generar confianza y superar la desconfianza sistémica; es un tema de probar y desarrollar conceptos específicos para México,” concluye.

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